EL HUERTO Y EL JARDIN COMO RECURSO EN ALUMNOS CON NEAES

Cuando dio comienzo el curso 2015 /16, entre los alumnos que asistirían al aula de Apoyo a la Integración estaba Daniel. Su historia escolar nos informaba de sus dificultades para adaptarse debido a sus escasas habilidades sociales y su tendencia a desconfiar de todo el mundo junto con su impulsividad y falta de control. Realmente era un caso difícil y laborioso.

En la primera entrevista con sus padres hablamos de sus gustos y aficiones. Daniel sabe mucho de algunos temas que le interesan, pues en esos casos es capaz de prestar atención y almacenar información (cosa que no ocurre si no es así). Me informó su madre de que tiene colecciones en DVD de naturaleza, animales y minerales, así como enciclopedias. Entre sus aficiones favoritas estaba la jardinería y la horticultura, actividades que practica en su casa de campo.

Aquella información supuso para mí un punto de inflexión. Resultaba que sus aficiones coincidían con las mías. Me encontraba con un recurso adecuado para realizar actividades vivenciales y manipulativas al aire libre, cercano a la naturaleza, más allá de las cuatro paredes de un aula y que lo podría utilizar como  el comienzo de un vínculo importante y placentero del alumno con el centro.

Debido a sus características, esta actividad permitiría a Daniel trabajar a un ritmo pausado, paciente y tranquilo, lo que reduciría el estrés y aportaría una sensación de bienestar y satisfacción por los logros que se consiguen. Estas actividades producirían una sustancial mejora de su autoestima  y se traducirían igualmente en una gran fuente de motivación.

Cuando le transmití a él la idea le hizo mucha ilusión.  Comenzamos a trabajar en ella durante dos horas semanales correspondientes a la asignatura de Refuerzo. ¡Qué mejor refuerzo para él que poder hacer aquello que le gusta y donde se siente útil e importante!

Lo que hemos hecho en el huerto (Macetohuerto) lo veréis a través de las imágenes que vienen a continuación.  Tengo que decir que para Daniel no sólo ha supuesto un disfrute de las horas de labor sino una forma de vincularse con el centro. A través del huerto ha establecido relaciones con las conserjes y con las personas encargadas del taller de jardinería. La puesta en marcha de esta actividad ha aumentado su disposición hacia el aprendizaje, ha favorecido su capacidad de atención y ha fomentado la mejora en las habilidades cognitivas y la estimulación de la memoria a corto y medio plazo.

Ahora Daniel, aunque su ritmo es distinto, es capaz de trabajar en clase, de organizar su material, de anotar las actividades y, sobre todo, se siente a gusto y relajado en el centro.

 

Juliana Quintanilla

Apoyo a la Integración